lunes, 22 de octubre de 2012

Etapa 6: Barzana (Quirós) - Belmonte 20.09.12


Cuando a uno le despiertan los primeros rayos del día y al asomarse a la ventana se encuentra este paisaje, se da cuenta de que un día especial empieza. Eran las 08:30 hrs, Juan Carlos ya estaba desayunando con Judy y había preparado mi desayuno. Zumo recién exprimido, unas tostadas, fruta troceada, café, miel, etc., todo sobre ruedas. 





Recogí mis cosas y como último detalle, Juan Carlos me indicó un PR que salía justo por detrás de su casa para enlazar con la Senda del Oso sin tocar la carretera. En algunos tramos era un auténtico patatal  inclinado que sorteé como pude pero muy bonito, que me hizo descender el kilometro y medio que había desde Faedo hasta la Senda.




En apenas dos horas el Valle de Quirós brillaba con un resplandor que contagiaba alegría, vitalidad y ganas de no parar de pedalear. El primer tramo del día era completamente llano con una ligera pendiente favorable que me llevó desde Barzana hasta Villanueva por toda la Senda del Oso en un periquete.


Entrando en la Senda del Oso



Embalse de Valdemurio


Trazado completo de la Senda del Oso


Una para ver la jaula donde antiguamente comían Paca y Tola, y donde parece que hace tiempo ya no lo hace. Unos metros más adelante me las encontré jugando y descansando. Al que no vi fue a Furacu, igual ya volvió para Cantabria¡¡¡



Paca y Tola


Crucé el resto de la Senda a plato, para no perder más tiempo y llegar a Villanueva cuanto antes. Al entrar tuve la fortuna de encontrar la tiendina del pueblo y siguiendo en la línea de toda la semana compre provisiones, no me acuerdo si el bocadillo fue de jamón o de cecina, sí recuerdo que estaba muy bueno.





Rio Trubia en Villanueva


Villanueva al fondo después de decidirme a subir a Castañedo del Monte por pista "imposible", que al final no lo fue y dejar de lado la variante por carretera que proponía el libro. Fueron tres km y medio preciosos. Que gran acierto...





Subidas¡¡¡


Bajadas¡¡¡



Túnel de hojas



Letreros en Castañedo del Monte



Vistas desde la carreta que va desde Castañedo a Linares y hasta el Cruce Las Vegas de Linares que nos conduce a unas camperas (fotos de abajo) donde las vistas del Valle de Quirós son espectaculares.




Cada vez mejores vistas con una luz increíble¡¡¡ 


En el alto con la carretera que baja a Sograndio a la derecha







Esta es la pista que se coge a la derecha en el alto dejando la carretera. Se trata de una pista ancha y muy cómoda que ya había hecho con José El Profe, Carlos y Efrén a finales del año pasado no con tan buen día como este, haciendo una ruta circular por Cuevallagar que había encontrado de los Asturcones.

El hecho de llegar a una zona conocida siempre me animaba y en este caso más, tenía muy buen recuerdo de aquella salida y a cada pedalada me acordaba como si hubiese sido días atrás. Se trataba de ir avanzando sin despistarme mucho ya que según el libro, para esta etapa tenía unos 65 km con 1.400 m de desnivel y aunque en un principio no parecía mucho, prefería ir ligero. Tenía miedo que el libro no fuese exacto y al final sin querer acerté...




Detalle de la navaja que no volvió del viaje fruto del asedio de dos mastines al día siguiente¡¡¡


Me encontraba bien pero sabía que tenía que comer algo ya que todavía quedaba mucho por delante, así que me detuve en medio del camino donde encontré este lugar para apoyar la bici. Comí de pie medio bocadillo (ahora se aprecia que era de jamón) y unas almendras, para seguir ruta con la pila recargada.



Mi fiel compañera¡¡¡




El paisaje era tan bonito que sentía la necesidad de llevármelo en mi cámara...





Este punto de denomina Portilla de Guanon, paso obligado para cambiar de valle



Tras la Portilla del Guanon apareció esto, otro paisaje magnifico que me enseñaba la pista que tendría que seguir hasta llegar al punto de abajo, cruce que indicaba a la derecha el camino a Santo Adriano, uno de los múltiples abandonados que hay por Asturias, a través de Cuevallagar. Esta vez seguiría hacia el Marabio dejando la ruta conocida hasta el momento. Esta zona es conocida como el Canto la Flecha.



También cabe la posibilidad de seguir el GR 109 hasta Yermes, solo para ir al pueblo para hacer final de etapa o para regresar a este mismo punto y seguir ruta. El libro lo detalla bien y avisa claramente de que no hay salida por esa pista.




El pedaleo por la cordal se hacía duro, se trataba del típico piso de hierba comida por el ganado que trasmite esa sensación típica de no avanzar y sentir que hay que apretar más para poder desplazarse. La belleza del paisaje compensaba todo.



Cabaña privada cerca de la Campera del Llanu


Senderos de tierra y mucha piedra que pusieron la parte técnica del día



Mas tramos de pista rota que me llevaría hasta los Lagos de la Barreda donde en época de lluvias se forman cinco lagunas que prestan servicio al ganado a modo de abrevadero. Siguiendo la senda salí hacia la Collada de Santiago, otra zona de sube y baja bastante rompe piernas que en su mayoría tuve que hacer caminando debido a su mal estado. 


Era por la tarde, llevaba desde que había comprado comida en Villanueva sobre las 10.00 hrs sin encontrarme a nadie y fue en esta majada donde apareció un matrimonio de avanzada edad quienes estaban cuidando del ganado. Era la primera vez que veía algo más que vacas, caballos y pájaros, por lo que estuvimos charlando un poco, les pedí agua y me dijeron que no tenían y que por esa zona según estaba la sequía, me iba a costar encontrarla. Fue la primera vez que me preocupé seriamente por el agua, teniendo en cuenta que en todos los días anteriores no había tenido problema alguno. Comencé a racionar su consumo sabiendo que me quedaba menos de medio bidón y una botella pequeña de Fuensanta de 33 cc que me había dado un  paisano días atrás en la subida a Campa Felguera.



Subida al Collado Santiago



Comenzaba a atardecer y poco a poco el cielo se iba cubriendo de nubes que se movían a gran velocidad




Al fondo los Puertos del Marabio


Tengo que decir que esta etapa estaba siendo la peor señalizada del día, apenas tres indicadores desde que dejé el desvío de Cuevallagar y al no tener el libro (olvidado en Cabañaquinta) estaba un poco intranquilo con la mirada continuamente sobre el GPS. Seguía sin agua ya que al pasar por una fuente unos metros atrás de la llegada a Villamayor había pasado delante de una fuente pero el hilo de agua que caía y los caballos que en ella bebían hicieron que no me detuviese. Según mis cálculos estaba muy cerca del pueblo donde tenía intención de tomar una buena merienda, reponer agua y descansar un poco. Tristemente mis cálculos fallaron, Villamayor estaba en el GR pero al igual que Yermes, era un final de etapa o un desvío de ida y vuelta. En la foto de abajo de ve claro donde estaba yo y donde estaba Villamayor.


Tras darme cuenta de que no podía llegar hasta el pueblo opté por desandar el km que había hasta la fuente, echar a los caballos y sentarme con paciencia a llenar el bidón, sin exagerar pasarían 10' de reloj hasta que lo conseguí. Estaba tan seco que bebí el bidón por lo que necesité otro tanto para llenarlo de nuevo junto con la botella de reserva que también me había bebido. Como me habían dicho los locales, la sequía era dura y pude dar fe... Volví al cruce de Villamayor, cogiendo el camino de la derecha y seguí ruta olvidándome de mi frustrada merienda, descanso, etc...



Había llegado a Campa Cueiro y parecía que la llegada a Dolia, próximo final de tramo, estaba cada vez más cerca, por lo menos me tocaba descender por una pista en buen estado, cosa que no me pasaba desde primera hora de la mañana. Apreté fuerte para bajar para ganar algo de tiempo, tenía referencia muy vagas de lo que me quedaba por delante pero veía que la luz solar iba menguando rápidamente.



Bonitos compañeros de viaje¡¡¡




Pequeña marca del GR que me decía que no iba mal



Biforcos (Cantu La Bubia de Fuexus). Punto de enlace con el Camín Real de La Mesa donde el GR se va hacia la izquierda entrando en el concejo de Belmonte de Miranda, en este momento comenzó a cambiar el terreno pasando a ser un sendero estrecho con mucha piedra y próximo a caer al vacío lo que hizo que estuviese con mil ojos a una posible salida de trocha y descenso a ninguna parte...




Planos que me ayudaban a situarme y hacerme una composición de donde estaba


De nuevo caminando fuera de pista ya que no había ninguna. Como comentado, en esta ruta el GPS estaba siendo indispensable ya que las marcas brillaban por su ausencia. En esta zona me encontré con tres paisanos paseando con sus perros quienes me indicaron que debía de subir al Coyau de La Forcada para ya luego dejarme caer a Dolia. Sonaba muy bien cuando me lo contaban, "ta ahí al'ao" pero todavía tuve que exprimirme para subir unos último repechos, incluso empujar en algunos tramos mi bici, tramos que aprovechaba para ir comiendo unas barritas. 




Camino roto impracticable¡¡¡


La tarde entraba cada vez con más fuerza y cada vez había menos luz



Bajada por pista ya normal hacia Dolia


Mirada atrás en la bajada (se aprecia más luz a mi espalda)


Poco a poco seguía avanzando hasta llegar a la Venta Porcabezas donde uno piensa que puede haber algo de vida, pero solo irracional, varias vacas y un buey que no me hicieron mucho caso.




Final de la bajada hasta la carretera para enfocar camino hacia Dolia


La llegada a Dolia tenía dos opciones, una por carretera y otra por el Camín Real de La Mesa, yo sin querer cogí la del Camín, era muy bonita pero en la línea de todo el Camín estaba reventada y a esas horas del día no tenía mucha gracia para cogerla con ganas.



Carteles a la entrada de Dolia. Por fin llegué, se trataba de un pueblo pequeño en el que había un núcleo de turismo rural en el que pensé quedarme a dormir adelantando mi llegada a Belmonte. Estaba cansado y me acerqué a la puerta para entrar a preguntar. No había nadie, solo una tarjeta que decía "si quieres algo llámanos" jajaja, resulta que en el pueblo no había cobertura. 

Estaba cansado y quería llegar cuanto antes a Belmonte así que pregunté al único paisano que encontré en Dolia cual era el camino más rápido para llegar a Belmonte, me dijo que siguiese la carretera y bla, bla, bla. Al final seguí la carretera y ante la duda en cruces posteriores seguí el track y el GR. Eso sí, la salida de Dolia era en descenso lo que me animó bastante.


Aquí se juntaba todo, Camino de Santiago, GR 109, Camín Real...



Después de varios cruces el track me llevó hasta Las Cruces, pequeño núcleo rural entre Grado y Belmonte. Todavía me quedaba subir hasta Faedo (si otro Faedo, había dormido en uno en Barzana y tenía que pasar por otro en Belmonte), al Pico Sella para lanzarme por última vez a Corías de arriba, antesala del final de etapa.



La bajada surgía por una pista con muchísima pendiente completamente rota que servía para acceder a las torres de alta tensión. No estaba muy bien de pastillas en el freno trasero, así que baje tranquilo y con calma para tener un buen final, como así fue.



Corías de arriba detrás de la torre de alta tensión


Casi al final de la bajada el camino ser rompia del todo antes de meterme en un tramo de bosque ya metido en el otoño.





Después de este bosque llegué a Corías de arriba, un pequeño pueblo de no más de diez casas donde me encontré con un matrimonio ya mayor con los que me detuve a charlar. De entrada el paisano me preguntó que de donde venia, su mujer se unió a la conversación para comentar que su hija y su yerno también andaban por el monte, etc... La anécdota la puso su marido cuando me preguntó si había visto al oso, sí, sí, al oso. Me estuvo contando que hacía días le había comido nueve colmenas y dos ovejas, eso a él más un xiatu al vecino¡¡¡. Quería que saliese de mí una sonrisa, al menos ligera, ante tal conversación y después de once horas de bici pensado que estaban de coña, pero cuanto mas ahondaban en el tema y más detalles me daban, cada vez me hacía menos gracias... Me dejé caer por carretera los últimos dos km que me separaban de Belmonte pensando en el oso entre sorprendido y descolocado con tal historia.



Cartel del GR a la entrada de Belmonte


Está claro que hay de todo en la viña del señor y así como días atrás había sufrido una atención pésima, falta de calidez, calificándola incluso mohína, esta vez el destino me había llevado hasta el paraíso del descanso, del mimo, del bienestar, al Gran Hotel Cela, donde capitaneado por Roberto quien ha cogido el relevo de su madre Consuelo, hicieron que la dureza de la etapa se me olvidase en un instante.

Nada más registrarme subí mis cosas a la habitación y bajé para desmontar la ruedas de la bici delante de la puerta del hotel, tenía que cambiar las pastillas de freno, las viejas de atrás a al basura, las de adelante para atrás y las nuevas adelante. Dos sillas hacían las veces de una caballete a modo de banco de reparaciones y entre todo el barullo de la terraza (estaba llena) ahí estaba yo lleno de grasa hasta las cejas. Entonces apareció Roberto, la virgen como hablaba¡¡¡, que si qué tal, de dónde vienes, alucinante ,yo también hacía ciclismo pero carretera, dame datos, que grande... Así un cuarto de hora... Muy majo el tipo¡¡¡

Después subí a darme una ducha y me encontré con lo que veis abajo, casi un metro de agua con toda clase de sales y burbujas al gusto, qué placer, que delicia mientras me acordaba de Ivan y Chema en su albergue del Camino de Santiago...


Después del reconfortante baño bajé a cenar y comprobé que en ese hotel la cena era para dos y no para uno. De primero espagueti con bonito y tomate, de segundo carrilleras con patatinas y pimientos y para rematar arroz con leche... que fartura¡¡¡




Tuve que ira a pasear unos 30´para evitar sufrir un infarto en la cama, tiempo que aproveché para hacer unas llamadas, ver el entorno del hotel y preguntar a una pareja de números qué sabían de la leyenda del oso, ante mi estupor, no la negaron si no que la ensalzaron aunque según ellos por la zona que yo tenía que ir al día siguiente no era su zona habitual, que majos¡¡¡



Pensando tranquilamente en la habitación después de bajar la cena, me di cuenta de que había hecho una de las etapas más impresionantes en Btt de mi vida, había sido un día interminable, lleno de bici. Como ya comenté, el libro podría equivocarse y se había equivocado en 10 km y en 900 m de desnivel. Al final salieron 74 km con 2.300 m de desnivel en once horas de placer¡¡¡ Este deporte ENGANCHA...