domingo, 16 de diciembre de 2012

Etapa 7: Belmonte - Tuña (Tineo) 21.09.12


Fuel el primer día que no cumplí mi horario previsto y me levanté media hora más tarde. El día anterior había sido duro y mi cuerpo lo sabía, así que no forcé la máquina y marqué el ritmo que me pedía. Bajé a desayunar y ahí estaba Roberto para recibirme como si fuera un PRO, un buen desayuno para reponer fuerzas y un poco de charla que de nuevo agradecí para romper, aunque solo fuera por un instante, la soledad de toda la semana y la del día que tenía delante. 



Que buen sabor me llevaba del Gran Hotel Cela, que buen trato y atención de todo el mundo. Liquidé mi cuenta y tras engrasar la transmisión y colocar mi equipaje, comencé a rodar un nuevo día. Sin saberlo hoy iba a adelantar mi regreso a casa y también iba a disfrutar de otro día de Btt especial.


La salida de Belmonte fue plana durante escasamente un km, a partir de ahí, una carretera secundaría me llevaría a Cezana en dos km pasado de estar a 200 m abajo a 650 m en el pueblo...


Belmonte desde la subida a Cezana


Cezana al fondo


Muy buena carretera lo que hizo que el desnivel se pudiese salvar sin muchos problemas




La primera anécdota del día fue poco antes de entrar en Cezana. Me encontré con un hombre de entre 50 y 60 años con el que comencé a charlar sobre el camino y mi siguiente destino, se llamaba Alfonso y resultó ser el guarda de la zona así que aproveché la situación para validar mi track (no se por qué, porque no me había fallado en toda la semana... tendría ganas de palique) y entre detalle y detalle le pregunté por el famoso oso que me habían dejado en la cabeza los paisanos de Corias y la Guardia Civil de Belmonte. La sorpresa vino cuando me contó que él se lo había encontrado dos veces, que su perro era carne de cañón al enfrentarse al oso. Fue muy explícito contándome el segundo encuentro donde el oso le hizo frente y tardo casi un minuto en recular (el oso). Menudo acojone¡¡¡ Ni si quiera el "tranquilo chaval hay que quedase quieto y esperar a que marche", me tranquilizó¡¡¡. Cogí agua en la fuente y entré por un camino que me subiría hasta Braña Estremera.




Salida de Belmonte hacia Navariegos y Braña Estremera


La zetas del fondo me habían llevado el día anterior hasta Corias y antes de Belmonte


Picu Siella


Camino ciclable al 50% subiendo hacia la braña




De nuevo las zetas del día anterior...




Desde Cezana hasta estas zonas donde me tuve que bajar de la bici la mitad del tiempo y donde el camino se convertía en trocha, noté que estaba sudando más de la cuenta, que miraba cada poco para atrás y que mi corazón iba algo más rápido que de lo habitual para el esfuerzo que en ese momento estaba haciendo. Venía dándole vueltas al oso y aunque quería, no podía quitármelo de la cabeza. Que angustia, no paraba de fijarme en todo mi alrededor, solo en el momento en que oía ganado me tranquilizaba...



Regodonal impracticable¡¡¡



Por fin llegué a Braña Estremera, un sitio muy bonito rodeado de ganado, abierto, que me permitía tener una buenas vista de todo lo que había a mi alrededor. Sin saberlo, estaba cerca de la segunda anécdota del día...



Llegados a este punto, entre estas dos fotos, estaba intentando sacar de mi cabeza todo lo que había escuchado del oso ayer y hoy. De repente todo se complicó por momentos, dos mastines del tamaño de una vespa, cada uno, arrancaron hacia a mi como si me fuesen a comer... ya, ya lo sé que no hacen nada, que hay que mantener la calma y todo eso, pero llevo muchos años andando en bici y nunca había pasado por esto. Desanduve los metros que había avanzado para volver a Braña Estremera buscando relajarme un poco y tratar de pensar por donde salir de esto. Era el único paso que había y no tenía otra opción...
Tras cinco minutos en calma, saqué mi multiusos y la puse al alcance de mi mano así como dos buenos morrillos, avancé y en menos de treinta segundos volví a tener en frente a las dos moles. La única opción que tuve fue escapar hacia arriba por el monte, ganar altura y en el momento que pude me subí a la bici para, ya en descenso, escapar como un cohete. Una vez fuera de peligro paré a bajar mi pulso y revisar que estaba todo bien, descubriendo que en la huida había perdido mi navaja...


Ya más tranquilo seguí ruta a Boinás





En la antigua Mina Collada


Explotación minera



En Boinás




Después de salir de Boinás, llegué a Quintana, un pequeño pueblo donde me detuve en el lavadero de arriba y sentado en el banco que aparece en la foto de abajo, decidí que tocaba recoger bártulos y volver a casa. Mi cabeza había dictado sentencia sobre mi cuerpo, que aunque cansado después de 7siete días todavía sacaba fuerzas de flaqueza para seguir y seguir... Tardé dos horas entre esta imagen y estar sentado en el coche con mi mujer. Fue una decisión clara y rápida, no había nada más que hablar, terminé de comer y seguí pista arriba en dirección a Espinaredo (distinto al de Infiesto). 



Alejándome de Quintana




De camino a Alcedo




Entrando en Alcedo




Saliendo de Alcedo




Algún cazador utilizó el cartel para afinar su arma...


Este punto la ruta permitía seguir a la izquierda por carretera y coger una variante más cómoda que la pista, pero más larga y no tan bonita. Se llama la Reguera y resultó un tramo estupendo¡¡¡



De camino a Tuña



Pistas muy anchas y muy cómodas de rodar¡¡¡



Espinaredo al fondo, última parada antes de llegar al final en Tuña. Sabía que esto se acababa y trataba de disfrutar a tope los últimos instantes del viaje, hacía fotos e insertaba las panorámicas que me iba encontrando a cada paso en mi retina. Estaba triste pero a la vez contento de todo lo que había vivido, sufrido y disfrutado...








Acercándome a Espinaredo





A la entrada de Espinaredo



Últimas bajadas antes de llegar a Tuña



Saliendo a la general que me llevaría hasta Tuña




Mi inseparable compañera. Sin ella nada hubiera sido posible¡¡¡


La etapa de hoy había dado para mucho a pesar de haber sido la más corta de las siete. En total 30 km en cinco horas y media para salvar un desnivel de casi 1.400 m. 

Había llegado a Tuña, siete días después de que mi familia me dejase en Panes al oriente de Asturias y tras haber atravesado los concejos de:

Peñamellera Baja
Peñamellera Alta
Onís
Piloña
Nava
Bimenes
Laviana
Aller
Lena
Quirós
Proaza
Santo Adriano
Teverga
Belmonte de Miranda
Tineo

En total había recorrido en solitario casi 400 km con un desnivel de más de 14.000 m. Pero en Tuña no se puso un punto final, se puso un punto y aparte ya que de los 27 tramos que tiene el GR 109, había hecho 20, quedando para la primavera de 2013 los 7 restantes.

Gracias de nuevo a todos los que habéis hecho posible que pudiese cumplir este sueño y a los que me apoyasteis mientras lo estuve haciendo¡¡¡

3 comentarios:

  1. Repito mi enhorabuena Javi, menuda aventura para contar a tus descendientes

    ResponderEliminar
  2. Pedazo de 7 días de ruta te has marcado. Un rutón y mucha energia la que veo en tu relato

    ResponderEliminar
  3. Toda una experiencia, Javi. Rodar solo es duro y por una tierra del relieve que tiene la nuestra más. Tenías que haber llevado mi antiperros, seguro que vale también para osos, aunque mejor no probar.

    ResponderEliminar